El término andropausia es más que nada coloquial, ya que clínicamente, el nombre utilizado es el de “Síndrome de Deficiencia de Testosterona”.

A diferencia con la Menopausia, en el Síndrome de Deficiencia de Testosterona, la emisión hormonal no se interrumpe por completo; sino que solamente disminuye.

La testosterona es la hormona masculina que nos hace viriles; genera el crecimiento de vello corporal, de nuestro miembro sexual y de nuestra orgullosamente característica fuerza muscular.

Pero no sólo eso; también influye en el funcionamiento de todo nuestro cuerpo y nuestra mente; la memoria, la concentración y la calidad en la formación de nuestros huesos.

El fallo en la producción de ésta hormona, puede ser a nivel cerebral o a nivel testicular directamente; esto tiene distintas alteraciones en el funcionamiento fisiológico y en la calidad de la vida de los hombres.

No todos los síntomas de la andropausia son de tipo sexual; como la disminución del deseo sexual, la baja emisión de semen o la disfunción eréctil.

También los testículos pierden su volumen, y la masa muscular de todo el cuerpo se pierde. La grasa corporal aumenta; los huesos se debilitan, y la memoria comienza a fallar.

También se han registrado otros síntomas, como la disminución anormal en el conteo de glóbulos rojos y de los niveles de hemoglobina en la sangre. La ansiedad, la depresión y el insomnio, son otros síntomas muy frecuentes.

El tratamiento médico de la andropausia utilizado directamente es el de la sustitución hormonal, introduciendo cantidades estrictamente vigiladas de testosterona.

El médico que lo supervise debe de ser un especialista, pues todavía no hay un estándar protocolizado para definir cuáles son los niveles bajos de testosterona.

Mucha de la sintomatología está también relacionada con la obesidad, la diabetes y problemas cardiovasculares.

Sin embargo, existen muchos métodos para contrarrestar y prevenir éste problema.

Si tú ya has pasado de los cuarenta años de edad, te recomendamos que comiences a velar por tu salud. Tal vez no padezcas ningún síntoma, ni tengas conflictos en tu personalidad, y tu vida sexual funcione mejor que nunca; sin embargo, sería bueno que ya comenzaras a visitar a un urólogo y te hagas  chequeos periódicamente.

Considera la calidad de los alimentos que comes, y ve disminuyendo tu consumo de alcohol y otras drogas recreativas.

Puedes evitar los trastornos del Síndrome de Deficiencia de Testosterona fácilmente si vives bien informado, y con un estilo de vida saludable.

 

 

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