Andropausia es una disfunción hormonal masculina en la que la producción de testosterona baja considerablemente, ocasionando distintos trastornos; entre ellos, la disfunción eréctil y la esterilidad, aunado a la falta de apetito sexual.

Otros trastornos que se suscita por ésta falla son: el debilitamiento del tejido óseo y muscular, incremento en la acumulación de grasa corporal, y cambios abruptos en el estado de ánimo, frecuentes.

El término etimológico “andros” significa varón, y “pausia” significa cese o pausa. En realidad no es esto lo que sucede pues la producción de Testosterona nunca se detiene. Disminuye mucho pero no se detiene.

El nombre más adecuado para ésta falla endócrina es el de Hipogonadismo, pues la producción de Testosterona se gesta en las gónadas, que están situadas en los testículos.

Sin embargo el Hipogonadismo no está limitado con la edad. Puede ser un mal congénito generado desde el primer semestre de gestación embriónica.

El término coloquial de Andropausia es únicamente utilizado cuando se presenta el Hipogonadismo a la edad de 40 o 50 años, que es también la edad en la que comúnmente les sucede la Menopausia a las mujeres, por eso el nombre.

Este proceso, tiene sus propios pormenores cuando sucede en ésta época de la vida de un hombre, pues va por la mitad de su vida, y sucede adjunta a muchos cuestionamientos en la mente del hombre, en cuestión a la juventud, y a los logros personales.

Lo que queda por vivir, y las cosas que tal vez demanden muchísimo más esfuerzo lograr de lo que antes implicaban. Todos ésos miedos e interrogantes aunados a una pérdida del ánimo y del entusiasmo de lucha, en medio de la ignorancia con respecto a lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, produce una crisis. La crisis de la edad madura.

Podemos estar seguros de que ésta crisis es un espejismo cuando logramos separar las cosas, y vemos que lo que necesitamos primero que nada es un chequeo con nuestro endocrinólogo especialista, para que nos componga de éste mal, y vuelvan nuestros niveles energéticos a su lugar, para encontrarnos que todavía la vejez no ha llegado.

Lo que si es muy importante es cambiar nuestros hábitos sedentarios de vida; dejar de enfocarnos únicamente en el consumo y en el dinero. Darle su lugar a varias actividades urgentes de llenar en nuestra vida.

Evitar los excesos y conquistar metas, tanto deportivas como espirituales.

Es un 30% de la población del sexo masculino entre los 40 y los 50 años de edad, la que suele padecer éste mal; pero es importante incluir también los porcentajes de diabetes y de presión alta en los hombres de nuestra sociedad, pues en su mayoría es en quienes se da más frecuentemente la deficiencia en la producción de testosterona.

Así que, si crees presentar alguno de los síntomas; considera hacerte un estudio médico, y obtener un diagnóstico potencial en donde puedas discutir los posibles síntomas con tu médico.

Mientras más pronto lo hagas, más pronto podrás regresar a tu estado óptimo y disfrutar de ésta tan mágica etapa de tu vida.

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